| Thursday, 25-Mar-2004 00:00 |
|
|
|
Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino.
Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar, mas otras apenas vemos entre un paso y otro. A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos. Tal vez cada hoja de un ¨¢rbol caracteriza uno de nuestros amigos.
El primero que nace del brote es nuestro amigo pap¨¢ y nuestra amiga mam¨¢,que nos muestran lo que es la vida. Despu¨¦s vienen los amigos hermanos,con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros. Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien.
Mas el destino nos presenta a otros amigos, los cuales no sab¨ªamos que ir¨ªan a cruzarse en nuestro camino. A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de coraz¨®n. Son sinceros, son verdaderos. Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz. Y a veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro coraz¨®n y entonces es llamado un amigo enamorado.
Ese da brillo a nuestros ojos, m¨²sica a nuestros labios, saltos a nuestros pies.
Mas tambi¨¦n hay de aquellos amigos por un tiempo, tal vez unas vacaciones o unos d¨ªas o unas horas. Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro, durante el tiempo que estamos cerca. Hablando de cerca, no podemos olvidar a amigos distantes, aquellos que est¨¢n en la puntade las ramas y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra.
El tiempo pasa, el verano se va, el oto¨½o se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas, algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones. Pero lo que nos deja mas felices es que las que cayeron
contin¨²an cerca, alimentando nuestra ra¨ªz con alegr¨ªa. Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino.
Te deseo, hoja de mi ¨¢rbol, paz, amor, salud,
suerte y prosperidad.
Hoy y siempre... Simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es ¨²nica. Siempre deja un poco de si y se lleva un poco de nosotros.
Habr¨¢ los que se llevar¨¢n mucho, pero no habr¨¢ de los que no nos dejar¨¢n nada.
Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad.
JORGE LUIS BORGES
|